viernes, 19 de febrero de 2016

El sutil arte de no tener nada que contar...

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Mi tiempo es cada vez más escaso. En ocasiones siento que, en lugar de pasar normalmente, me pasa por encima. Y claro, si le añadimos el hecho de que no tengo el placer de disponer de un inquieto conejo blanco que se encargue de mi puntualidad, la situación se agrava. No obstante, que no siempre tenga ocasión de responder a todos los comentarios, no significa que no los lea y aprecie. Agradezco infinitamente que haya personas que, como si leerme fuese poco, dediquen parte de su tiempo, aunque sea una porción pequeña, a comentar sobre mi contenido. Puede que ellos sean de esos pocos privilegiados a los que el Maestro Hora ha desvelado sus secretos. Yo, por mi parte, tendré que seguir buscando a mi conejo blanco. Cuando lo encuentre, tened por seguro que aquí estaré, puntualmente. Al menos hasta que vuelva a escaparse...