viernes, 27 de febrero de 2015

Estudio en Escarlata, citas

“Quizá nuestras citas favoritas digan más de nosotros mismos
que de las personas a las que citamos.”


Estudio en Escarlata, por Arthur Conan Doyle

“Las personas que leen de una manera inconexa, rara vez se distinguen por la exactitud de sus conocimientos. Nadie carga su cerebro con pequeñeces si no tiene una razón fundada para hacerlo.”

“¿Recuerda usted lo que afirma Darwin sobre la música? Sostiene que la capacidad de producirla y de apreciarla existió en la raza humana mucho antes de que esta alcanzase la facultad de la palabra. Quizá sea esta la razón de que influya en nosotros de una manera tan sutil. Existen en nuestras almas confusos recuerdos de aquellos siglos nebulosos en que el mundo se hallaba en su niñez.”

“Yo creo que, originariamente, el cerebro de una persona es como un pequeño ático vacío en el que hay que meter el mobiliario que uno prefiera. Las gentes necias amontonan en ese ático toda la madera que encuentran a mano, y así resulta que no queda espacio en él para los conocimientos que podrían serles útiles, o, en el mejor de los casos, esos conocimientos se encuentran tan revueltos con otra montonera de cosas, que les resulta difícil dar con ellos. Pues bien: el artesano hábil tiene muchísimo cuidado con o que mete en el ático del cerebro. Solo admite en el mismo las herramientas que pueden ayudarle a realizar su labor; pero de estas sí que tiene un gran surtido y lo guarda en el orden más perfecto. Es un error el creer que la pequeña habitación tiene paredes elásticas y que puede ensancharse indefinidamente. Créame: llega un momento en que cada conocimiento nuevo que se agrega supone el olvido de algo que ya se conocía. Por consiguiente, es de la mayor importancia no dejar que los datos inútiles desplacen a los útiles.

“Un estudio en escarlata, ¿eh? ¿Por qué no hemos de emplear un poco el argot artístico? Nos encontramos con el hilo rojo del asesinato enzarzado en la madeja incolora de la vida, y nuestro deber consiste en desenmarañarlo, aislarlo y poner a la vista hasta la última pulgada.”


“Nuestras ideas deben ser tan amplias como la naturaleza si aspiran a interpretarla.”

“Este de ahora se halla envuelto en un misterio que actúa como estimulante de la imaginación; donde la imaginación está ausente no hay horror posible.”


“Nada es pequeño para una inteligencia grande.”

“Cuando un hecho parece contradecir un largo cortejo de deducciones resulta de una manera invariable capaz de ser interpretado de diferente manera.”


“Es un error confundir lo extraordinario con lo misterioso. El más vulgar de los crímenes es, con frecuencia, el más misterioso porque no ofrece rasgos especiales de los que puedan hacerse deducciones.”

“No tiene importancia alguna lo que usted haga en este mundo. La cuestión es lo que pueda usted hacer creer a los demás que usted ha realizado.”

jueves, 26 de febrero de 2015

Canción de Navidad, citas

“Quizá nuestras citas favoritas digan más de nosotros mismos
que de las personas a las que citamos.”

Canción de Navidad, por Charles Dickens

“¡Ojo! No pretendo decir que sé, personalmente, qué tiene de muerto el clavo de una puerta. Yo me habría inclinado a considerar el clavo de un ataúd como el artículo más muerto de todo el comercio de ferretería. Pero la sabiduría de nuestros mayores se vale de ese símil, y no la van a turbar mis manos pecadoras; si lo hiciera, apañado estaría el país. Así que me vais a permitir que repita, enfáticamente, que Marley estaba muerto como el clavo de una puerta.”

“Solo en un aspecto podían presumir de aventajarlo la lluvia, nieve, granizada y cellisca más intensas: a menudo «cedían» generosamente, mientras que Scrooge no lo hacía jamás.”

“Al ver cómo descendía la neblina mugrienta oscureciéndolo todo, uno podía pensar que la Naturaleza vivía cerca y se estaba preparando infusiones a gran escala.”

“Era un piso lóbrego de un edificio bajo, situado al final de un callejón, donde encajaba tan poco que uno no podía por menos de imaginar que había llegado allí de pequeño, jugando al escondite con otros edificios, y había olvidado por dónde se salía.”


“La niebla y la escarcha envolvían de tal modo la negra entrada de la casa, que parecía como si el genio del tiempo estuviese sentado en el umbral, sumido en fúnebre meditación.”

“En cuanto a ella, era digna pareja en toda la extensión de la palabra. Si no es éste un gran elogio, decidme otro mejor, y lo emplearé.”


“Está en sus manos hacernos dichosos o desdichados; hacer que nuestro trabajo sea ligero o pesado, un placer o una carga. Digamos que su fuerza consiste en palabras y miradas, en cosas tan leves e insignificantes que no se pueden sumar ni contar; ¿y qué? La dicha que proporciona es tan grande como si costase una fortuna.”

“Confieso que me habría gustado gozar de las alegres libertades de un niño, y ser lo bastante mayor para apreciar su valor.”


“Al pensar que una criatura como aquélla, tan graciosa y prometedora, podía haberle llamado padre, y haber sido una primavera en el sombrío invierno de su vida, se le enturbiaron los ojos.”

“El cielo estaba encapotado y las calles más pequeñas se hallaban anegadas de sucia niebla, húmeda y glacial, cuyas partículas más pesadas descendían en forma de una lluvia de átomos de hollín, como si, de común acuerdo, se hubiesen prendido fuego todas las chimeneas de Gran Bretaña y arrojasen llamas para solaz de sus corazones.”

“Los caminos seguidos por los hombres hacen prever los finales a los que conducen si perseveran en ellos. Pero si se apartan de esos caminos, los finales habrán de cambiar.”

“Algunos se reían al ver su transformación, pero el dejaba que se riesen y les hacía poco caso, pues era lo bastante discreto como para saber que jamás había ocurrido nada bueno en este mundo de lo que no se hubiesen reído algunos, al principio, hasta hartarse; y, comprendiendo que tales gentes siempre estarían ciegas, consideraba que era preferible que arrugasen los ojos con sus muecas, a que mostrasen su falta de sensibilidad de manera más nociva. También su corazón se reía; y eso bastaba para él.”


“Comprendió claramente que el castigo de aquellos atormentados espíritus consistía en una ansia infinita de aliviar las desgracias humanas, careciendo de poder para ello.”

domingo, 22 de febrero de 2015

Mirabilia, Milena Nonó & Conrad Roset

«Quien sabe contemplar una gota de agua y no pensar en una lágrima, sino en la risa de alguien, está preparado para que Mirabilia llore sobre sus sueños.» 

Muchas gracias a la editorial La Galera por el ejemplar
FICHA TÉCNICA:
Título: Mirabilia
Autor/a: Milena Nonó
Ilustrador/a: Conrad Roset
Género: álbum ilustrado; fantasía
Saga: autoconclusivo
Editorial: Bridge (La Galera)
Páginas: 96
Año de Publicación: 2014

SINOPSIS:
¿Quién pone las gotas de rocío sobre las flores antes de que salga el sol?
¿Quién nos visita por la noche y nos cierra los párpados cuando tenemos sueño?

Mirabilia es en realidad una enciclopedia. El libro de los pequeños personajes mágicos que nadie ha visto jamás pero que hacen posibles las pequeñas emociones y acciones cotidianas, escrito a partir de los apuntes de Milena Nonó y los cuadernos del Doctor Phantasticus.

Con delicadas y maravillosas ilustraciones de Conrad Roset, y un texto de gran sensibilidad poética escrito por la misteriosa Milena Nonó. ¡Y una lámina de regalo!
El obsequio perfecto para los amantes de Rebecca Dautremer y Benjamin Lacombe.

OPINIÓN PERSONAL:
La línea que separa los álbumes ilustrados de los libros con dibujos es, si no fina, peculiar. Mientras que en éstos últimos las pinturas no son más que un valor añadido, los primeros conforman una dualidad en sí mismos, compuesta por el ilustrador y el literato a partes iguales, cuya armonía debería ser palpable en cada una de las páginas de la obra. La ausencia de dicha armonía puede llegar incluso a limitar el cometido de unas vehementes láminas a ilustrar la vanguardista prisión de un libro garabateado por versos insulsos o, por el contrario, propiciar que éstos, al lado de un puñado de dibujos poco llamativos, terminen siendo no más que su epitafio triste.

Probablemente el adjetivo que mejor describa la esencia de Mirabilia sea "insólito", no obstante su dualidad se ve claramente descompensada debido a la situación indeterminada de la pluma de Nonó en algún punto entre la originalidad y la incoherencia, pues pese a que la disparidad de pasajes de la obra es una de sus características más interesantes y atrayentes, lo disparatado de algunos de éstos puede quizá hacer retroceder al lector por temor a haberse perdido o bien alguna escena previa, o bien un glosario de conceptos donde contrastar el significado de los empleados por la autora. De igual modo, el hecho de que haga referencia a sí misma dentro de los relatos, sirviéndose para ello de frases que contribuyen a divinizar de alguna manera su persona, concede cierto matiz pedante a sus palabras, dando forma a un tipo de poesía algo pretenciosa. Sin embargo, una vez dicho esto, sería deshonesto no admitir que desde que uno se acostumbra al estilo de la autora, las ideas expresadas por sus líneas encandilan muy positivamente, y es que hay que tener una gran imaginación para dar vida a tal variedad de lugares y personalidades, por no hablar de las inusitadas y sinestésicas palabras que emplea en las descripciones de éstos.

Sin duda alguna, el toque de distinción de esta obra es fruto de las pinturas de Roset, cuyas acuarelas, óleos y plumillas, lejos de transmitir mera belleza, dan forma a las palabras de Milena Nonó y las convierten en complejas emociones capaces de contagiar de lleno a todo el que pasee su mirada por las páginas de Mirabilia. Sin sus láminas ilustrativas sería imposible entender cada uno de los seres contenidos en esta enciclopedia de personajillos desconocidos como facetas de la vida misma que habitan en nosotros y que a menudo pasan desapercibidas. En Mirabilia, no obstante, su sutileza se ve capturada en imágenes y expresada en palabras que abren al lector una ventana al universo vaporoso de las  pequeñeces cotidianas, invisibles para tantos. ¿Qué pasa? ¿Es que tú tampoco las ves? No te preocupes, no es grave, tan solo cierra los ojos y mira, imagina. ¿Ya has entendido qué es Mirabilia? Mirabilia eres tú.

Sugerente, emotivo y, sobre todo, diferente. Para aquellas almas sensibles y faltas de un poco de magia que les recuerde lo sencillo que es atreverse a soñar despiertos, Mirabilia es el libro adecuado.

PUNTUACIÓN:

Muy bueno

lunes, 26 de enero de 2015

El guardián entre el centeno, citas

“Quizá nuestras citas favoritas digan más de nosotros mismos
que de las personas a las que citamos.”

El guardián entre el centeno, por J.D. Salinger


“Este tipo de caída a la que creo que te diriges es de un tipo muy especial, terrible. Al que cae no se le permite ni oír ni sentir que ha llegado al fondo. Sólo sigue cayendo y cayendo.”

“Me paso la vida diciendo «encantado de haberte conocido» a personas que no me encanta nada conocer. Pero si quieres seguir vivo, tienes que decir esas cosas.”

“Si quieren saber la verdad, no me gustan mucho las obras de teatro. No están tan mal como las películas, pero tampoco son como para volverse loco. Para empezar, me revientan los actores. Nunca actúan como la gente. Aunque ellos creen que sí. Algunos buenos lo hacen, un poco, pero no de una manera que te divierta verlo. Y si un actor es realmente bueno, se le nota que sabe que es bueno y eso lo estropea todo.”

“La vida es una partida, muchacho. La vida es una partida que uno juega de acuerdo con las reglas.

“De partida, un cuerno. Menuda partida. Si te toca en el lado de los peces gordos, desde luego es una partida, lo reconozco. Pero como te toque en el otro lado, donde no hay ningún pez gordo, ¿qué tiene eso de partida? Nada. De partida, nada.”

“Era uno de esos tíos que consideran una mariconada no partirte cuarenta dedos cuando te dan la mano.”

“Después me imaginé a toda la panda dejándome en un maldito cementerio con mi nombre escrito en una lápida y todo eso. Rodeado de tíos muertos. Jo, buena te la hacen cuando te mueres. Espero que cuando me muera alguien tenga sentido común suficiente como para tirarme al río o algo así. Cualquier cosa menos meterme en un maldito cementerio. Eso de que venga la gente los domingos a ponerte ramos de flores en el estómago y todo ese rollo. ¿Quién quiere flores cuando ya se ha muerto? Nadie.

“Si realmente les interesa lo que voy a contarles, probablemente lo primero que querrán saber es dónde nací, y lo asquerosa que fue mi infancia, y qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y todas esas gilipolleces estilo David Copperfield, pero si quieren saber la verdad no tengo ganas de hablar de eso.”

“Llevé el vestido al armario y se lo colgué. Tuvo gracia. Cuando lo colgué me puse un poco triste. Me la imaginé yendo a la tienda y comprándose el vestido sin que nadie supiese que era prostituta ni nada.”

“Me gusta mucho tomar el pelo a una chica cuando se presenta la oportunidad, pero es una cosa curiosa. A las que más me gustan, nunca me apetece mucho tomarles el pelo. A veces me parece que a ellas les gustaría que les tomase el pelo —de hecho sé que les gustaría—, pero es difícil empezar una vez que las conoces desde hace mucho tiempo y nunca les has tomado el pelo.”

“Los que de verdad me vuelven loco son esos libros que cuando acabas de leerlos piensas que ojalá el autor fuera amigo tuyo y pudieras llamarle por teléfono cuando quisieras.”

“Verás que no eres el primero a quien la conducta humana ha confundido, asustado y hasta asqueado. Te alegrará y te estimulará saber que no estás solo en ese sentido. Son muchos los hombres que han sufrido moral ni espiritualmente del mismo modo que tú ahora. Felizmente, algunos de ellos han dejado constancia de su sufrimiento. Y de ellos aprenderás si lo deseas. Del mismo modo que alguien aprenderá algún día de ti si tienes algo que ofrecer. Se trata de un hermoso acuerdo de reciprocidad. No se trata de educación. Es historia. Es poesía.”


“Hay personas a las que no se debe tomar el pelo, aunque se lo merezcan.”

“La mayoría de las chicas a las que les coges la mano dejan la mano como muerta o creen que tienen que moverla todo el rato porque piensan que si no vas a aburrirte todo el rato o algo así.”

“Pensaba que era muy inteligente. Lo pensaba porque sabía mucho sobre teatro, y sobre obras de teatro, y sobre literatura y todo eso. Si alguien sabe mucho de esas cosas tardas bastante tiempo en descubrir si realmente es estúpido o no.”

“Los católicos siempre están intentando saber si tú también eres católico.”

“Bajé por una escalera diferente y vi otro «Que te jodan» en la pared. Quise borrarlo con la mano también, pero este lo habían grabado con una navaja o algo así. No había forma de quitarlo. De todos modos, es inútil. Aunque se dedicara uno a eso un millón de años, nunca podría borrar ni la mitad de todos los «Que te jodan» del mundo. Es imposible.”

“Eso es lo malo. Que no hay forma de dar con un sitio bonito y tranquilo porque no existe. Puedes creer que existe, pero una vez que llegas allí, cuando no estás mirando, alguien se cuela y escribe «Que te jodan» delante de tus narices. Prueben y verán. Creo que si algún día me muero y me meten en un cementerio y me ponen encima una lápida que diga 'Holden Caulfield' y el año en que nací y el año de mi muerte, debajo alguien escribirá «Que te jodan». De hecho estoy convencido.”

“Montones de veces no sabes qué es lo que te interesa más hasta que empiezas a hablar de algo que no es lo que más te interesa.”

“Lo malo de las chicas es que si un tío les gusta, por muy mala persona que sea te dirán que tiene complejo de inferioridad, y si no les gusta, ya puede ser buen chico o tener un complejo de inferioridad tremendo, que dirán que es un creído.”

“Si haces algo demasiado bien, o te andas con cuidado, o con el tiempo empiezas a querer lucirte y entonces ya no eres tan bueno.”

“No cuenten nunca nada a nadie. En el momento en que uno cuenta cualquier cosa, empieza a echar de menos a todo el mundo.”

domingo, 11 de enero de 2015

Canción de Navidad, Charles Dickens

«Los caminos seguidos por los hombres hacen prever los finales a los que conducen si perseveran en ellos. Pero si se apartan de esos caminos, los finales habrán de cambiar.» 

FICHA TÉCNICA:
Título: Canción de Navidad (A Christmas carol)
Autor/a: Charles Dickens
Género: clásicos; ficción histórica; narrativa
Saga: autoconclusivo
Editorial: Círculo de lectores
Páginas: 142
Año de Publicación: 2005 (1843)

SINOPSIS:
Sumergido en su amargura y su resentimiento hacia los hombres y el mundo, el viejo, malcarado y avaro Scrooge pasa sus días entre un trabajo que sólo le reporta dinero y un hogar huérfano de seres queridos. Pero la llegada de las Navidades y, con ella, de tres espectros que le mostrarán la realidad sin máscaras que la dulcifiquen, obrará en su ánimo un cambio radical. Porque nadie puede permanecer indiferente al dolor que sus acciones generan cuando la verdad del sufrimiento brilla con toda su oscuridad.

OPINIÓN PERSONAL:
¿Quién aún hoy no conoce al huraño Ebenezer Scrooge? Su historia se ha escrito, reescrito, adaptado, versionado, interpretado en teatros, llevado al cine... Hasta tal punto que es, posiblemente, el cuento navideño más conocido de la historia. ¡Un punto para la buena literatura! Sin embargo, probablemente por esa divulgación masiva que ha sufrido la novela corta, llegando a mí en múltiples ocasiones desde que era muy niña, nunca había sentido interés por leer la historia original. Un punto menos para mí. ¡Pero de este año no podía pasar! Así que una vez incluido en mi maratón navideño y terminados los volúmenes que lo precedían según el orden de lecturas dispuesto, me sumergí en el Universo Dickens.

Para entender en profundidad la razón de ser de este relato largo, es necesario conocer un poco por encima la biografía de su autor, quien influenciado por las tristes y humillantes experiencias vividas durante su infancia, simpatiza a través de su narrador omnisciente con las figuras más pobres y en situaciones minorizadas, criticando por el contrario a la clase burguesa, cuya única inquietud se reduce a la obtención de beneficios económicos. Canción de Navidad es, por tanto, una condena al capitalismo industrial del siglo XIX. Asimismo se considera que su publicación contribuyó notablemente a la restauración de la Navidad como una época festiva y de tradiciones en Reino Unido, donde su celebración había estado prohibida en tiempos de Oliver Cromwell.

Lo más destacable de la novela, además de lo bien perfilado de su personaje principal, arquetípico y dinámico, son sin duda sus descripciones, que contribuyen a una perfecta contextualización espacio-temporal por parte del lector. Si bien su narrador ágil y diestro hace del libro una lectura amena y brevísima, probable y nuevamente por lo conocida que es, la historia de Scrooge no ha llegado a calarme, aunque como ya he dicho, no lo achaco a la propia esencia de la novela, sino a lo trillado que está ya su argumento por las innumerables versiones de las que hablaba antes.

Crítica, surrealista y moralizante. Un clásico de contrastes que, a pesar de los cambios sufridos por la sociedad desde su fecha de publicación, sigue siendo una obra imprescindible para todo aquel que busca el verdadero significado del abstracto concepto espíritu navideño.

PUNTUACIÓN:

Buena lectura

domingo, 4 de enero de 2015

El guardián entre el centeno, J.D. Salinger

«Este tipo de caída a la que creo que te diriges es de un tipo muy especial, terrible. Al que cae no se le permite ni oír ni sentir que ha llegado al fondo. Sólo sigue cayendo y cayendo.» 

FICHA TÉCNICA:
Título: El guardián entre el centeno (The catcher in the rye)
Autor/a: J.D. Salinger
Género: clásicos; ficción; juvenil; narrativa; realista
Saga: autoconclusivo
Editorial: Alianza
Páginas: 279
Año de Publicación: 1951

SINOPSIS:
Las peripecias del adolescente Holden Caulfield en una Nueva York que se recupera de la guerra influyeron en sucesivas generaciones de todo el mundo. En su confesión sincera y sin tapujos, muy lejos de la visión almibarada que imperaba de la adolescencia hasta entonces, Holden nos desvela la realidad de un muchacho enfrentado al fracaso escolar, a las rígidas normas de una familia tradicional, a la experiencia de la sexualidad más allá del mero deseo.

OPINIÓN PERSONAL:
Pocos libros juveniles acumulan tanta controversia como esta novela de Salinger. y no precisamente por su contenido, a pesar de hablar con demasiada claridad de temas completamente tabú para la época en la que fue publicada, sino por los escándalos en los que se ha visto envuelta a lo largo de la historia, llegando incluso a prohibirse su venta en ciertos lugares de Estados Unidos, lo cual, sin embargo, no logró frenar su distribución.

La mayor polémica sobre este libro viene dada por su reiterada coincidencia en escenas de homicidio, entre las que destaca el asesinato de John Lennon, líder de The Beatles, cuyo asesino, tras hacerse con un ejemplar de la novela, escribir en él: “Esta es mi declaración” y firmar como “El guardián entre el centeno”, siguió al músico y le asestó cinco disparos, para luego sacar el libro y dedicarse a leerlo hasta la llegada de la policía.

Ha sido también foco de numerosas teorías de la conspiración, como la idea de que fue un instrumento utilizado por la CIA en su programa MK Ultra para realizar ciertas actividades y operativos de control mental, usando señales eléctricas y drogas para cambiar el funcionamiento del cerebro. Pero para un lector corriente, ¿resulta realmente tan descabellada?

Crítica, claridad, concisión e incomprensión son posiblemente las tres palabras que mejor definen la esencia de esta novela, la cual ha de entenderse en su contexto, pues si olvidamos el que, como ya he dicho antes, su mayor virtud fue la de hablar sin tapujos sobre temas tan vedados en los años cincuenta como el sexo, la delincuencia o la codicia, asuntos acerca de los que hoy en día no es extraño leer, lo más probable es que no logremos entender en profundidad la importancia social que se oculta tras esta historia aparentemente corriente.

El tono desenfadado de las palabras de Holden Caulfield, personaje principal de la obra, contribuye eficazmente a que su lectura resulte rápida y amena, dando a entender Salinger su sencilla y poco rebuscada prosa como un indicio de la incapacidad del propio protagonista para comunicar sus ideas y sentimientos, empleando reiteradamente muletillas como "jo", "por el amor de Dios", "maldita sea", "tío" o "y eso". Es en este hecho, el que no solo las acciones o ideas expresadas por Holden perfilen su personalidad, sino también la prosa de la novela en su totalidad —al estar esta narrada en primera persona—, donde queda patente la destreza del autor para la elaboración de personajes humanos y complejos.

Tras esta prosa falsamente plana se esconden, sin embargo, reflexiones existenciales de lo más interesantes, pues nuestro auténtico guardián entre el centeno no es solo un Holden incomprendido, sino también uno al que le resulta imposible comprender todo lo que sucede a su alrededor y que rechaza tajantemente cualquier convencionalismo social o comportamiento regido por la más mínima norma, resultándole completamente falso e hipócrita.

Otra de las peculiaridades de la novela es la ausencia de la habitual evolución en la personalidad del protagonista, inducida por los acontecimientos vividos a lo largo del libro. Será el mismo Holden Caulfield impulsivo, indiscreto, mentiroso, exagerado, vulnerable, inmaduro, solitario, indeciso y crítico que nos dio la bienvenida a su lectura, quien nos despida de ella. No comprendía y no comprende. Nihil novum sub sole.

Trascendental, profunda, simbolista y compleja. Una elaborada vuelta al pasado que refleja fielmente lo poco que dista en realidad nuestra sociedad de la de aquellos reprimidos días, y el irremediable temor del ser humano a la muerte y el inexorable paso del tiempo.

PUNTUACIÓN:
Increíble