domingo, 4 de enero de 2015

El guardián entre el centeno, J.D. Salinger

«Este tipo de caída a la que creo que te diriges es de un tipo muy especial, terrible. Al que cae no se le permite ni oír ni sentir que ha llegado al fondo. Sólo sigue cayendo y cayendo.» 

FICHA TÉCNICA:
Título: El guardián entre el centeno (The catcher in the rye)
Autor/a: J.D. Salinger
Género: clásicos; ficción; juvenil; narrativa; realista
Saga: autoconclusivo
Editorial: Alianza
Páginas: 279
Año de Publicación: 1951

SINOPSIS:
Las peripecias del adolescente Holden Caulfield en una Nueva York que se recupera de la guerra influyeron en sucesivas generaciones de todo el mundo. En su confesión sincera y sin tapujos, muy lejos de la visión almibarada que imperaba de la adolescencia hasta entonces, Holden nos desvela la realidad de un muchacho enfrentado al fracaso escolar, a las rígidas normas de una familia tradicional, a la experiencia de la sexualidad más allá del mero deseo.

OPINIÓN PERSONAL:
Pocos libros juveniles acumulan tanta controversia como esta novela de Salinger. y no precisamente por su contenido, a pesar de hablar con demasiada claridad de temas completamente tabú para la época en la que fue publicada, sino por los escándalos en los que se ha visto envuelta a lo largo de la historia, llegando incluso a prohibirse su venta en ciertos lugares de Estados Unidos, lo cual, sin embargo, no logró frenar su distribución.

La mayor polémica sobre este libro viene dada por su reiterada coincidencia en escenas de homicidio, entre las que destaca el asesinato de John Lennon, líder de The Beatles, cuyo asesino, tras hacerse con un ejemplar de la novela, escribir en él: “Esta es mi declaración” y firmar como “El guardián entre el centeno”, siguió al músico y le asestó cinco disparos, para luego sacar el libro y dedicarse a leerlo hasta la llegada de la policía.

Ha sido también foco de numerosas teorías de la conspiración, como la idea de que fue un instrumento utilizado por la CIA en su programa MK Ultra para realizar ciertas actividades y operativos de control mental, usando señales eléctricas y drogas para cambiar el funcionamiento del cerebro. Pero para un lector corriente, ¿resulta realmente tan descabellada?

Crítica, claridad, concisión e incomprensión son posiblemente las tres palabras que mejor definen la esencia de esta novela, la cual ha de entenderse en su contexto, pues si olvidamos el que, como ya he dicho antes, su mayor virtud fue la de hablar sin tapujos sobre temas tan vedados en los años cincuenta como el sexo, la delincuencia o la codicia, asuntos acerca de los que hoy en día no es extraño leer, lo más probable es que no logremos entender en profundidad la importancia social que se oculta tras esta historia aparentemente corriente.

El tono desenfadado de las palabras de Holden Caulfield, personaje principal de la obra, contribuye eficazmente a que su lectura resulte rápida y amena, dando a entender Salinger su sencilla y poco rebuscada prosa como un indicio de la incapacidad del propio protagonista para comunicar sus ideas y sentimientos, empleando reiteradamente muletillas como "jo", "por el amor de Dios", "maldita sea", "tío" o "y eso". Es en este hecho, el que no solo las acciones o ideas expresadas por Holden perfilen su personalidad, sino también la prosa de la novela en su totalidad —al estar esta narrada en primera persona—, donde queda patente la destreza del autor para la elaboración de personajes humanos y complejos.

Tras esta prosa falsamente plana se esconden, sin embargo, reflexiones existenciales de lo más interesantes, pues nuestro auténtico guardián entre el centeno no es solo un Holden incomprendido, sino también uno al que le resulta imposible comprender todo lo que sucede a su alrededor y que rechaza tajantemente cualquier convencionalismo social o comportamiento regido por la más mínima norma, resultándole completamente falso e hipócrita.

Otra de las peculiaridades de la novela es la ausencia de la habitual evolución en la personalidad del protagonista, inducida por los acontecimientos vividos a lo largo del libro. Será el mismo Holden Caulfield impulsivo, indiscreto, mentiroso, exagerado, vulnerable, inmaduro, solitario, indeciso y crítico que nos dio la bienvenida a su lectura, quien nos despida de ella. No comprendía y no comprende. Nihil novum sub sole.

Trascendental, profunda, simbolista y compleja. Una elaborada vuelta al pasado que refleja fielmente lo poco que dista en realidad nuestra sociedad de la de aquellos reprimidos días, y el irremediable temor del ser humano a la muerte y el inexorable paso del tiempo.

PUNTUACIÓN:
Increíble

10 comentarios:

  1. Me lo han regalado hace un montón de tiempo y aún así no lo he leído, le tengo ganas, más por curiosidad que por otra cosa, pero a la vez no quiero leerlo porque tengo miedo darme contra un muro por si acaso me decepciona cuando a todo el mundo le gusta tanto.
    Un beso enorme.

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    1. Es un gran libro, de verdad, pero como ya he dicho en la reseña, hay que entenderlo en su contexto. Mi consejo es que intentes dejar las ideas preconcebidas a un lado durante su lectura, porque si te dejas llevar por la "fama" que todo el mundo le atribuye, quizá sí te decepcione. Yo por mi parte siempre trato de olvidarme un poco de lo premiado o vendido de una novela cuando voy a leerla, porque ese tipo de cosas, nos guste o no, siempre nos influencian un poco.
      Muchas gracias por tu comentario y un beso grande.

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  2. Me mandaron leer este libro para clase pensando que no me iba a gustar, al final me lo leí en un día y sin ninguna duda es de mis favoritos.
    Saludos!

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    1. Es genial. El mejor libro juvenil con el que me he topado en mucho tiempo.
      ¡Muchas gracias por tu comentario!

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  3. «El guardián entre el centeno» plasma perfectamente al adolescente, a la enajenación que siente hacia las estructuras de los adultos, su ingenuidad sexual y amorosa, sus cambios de humor repentinos, el fracaso escolar... Bajo su lenguaje aparentemente sencillo e impreciso, hay en Holden un espíritu crítico que no soporta la hipocresía constante de los que le rodean. Además, aunque insiste en la brusquedad y en los tacos, no por ello evita evidenciar una sensibilidad entrañable.
    Idónea novela –probablemente la mejor– para remontarnos a ese tiempo en el que nuestra personalidad, no obstante confusa e inmadura, mostraba un estado genuino, un asombro hacia el mundo que se recuerda con cariño –e incluso añoranza– pasen los años que pasen. Merece la pena, y con creces, semejante viaje, que además deja alguna escena muy cómica y otras, como el paseo con su hermana Phoebe, realmente preciosas. Su estilo, digamos, "poco académico", además de su enorme fama, hacen que a veces se le conceda menor importancia de la que merece; «El guardián entre el centeno» no es un mero librito escolar, sino que transciende mucho más allá (de hecho, podría venir de perlas a bastantes docentes).
    Un saludo.

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    1. Estoy muy de acuerdo con todo lo que dices. Muchas, muchas gracias por tu comentario.

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  4. Lo leí hace muchísimo tiempo (10 años por lo menos) y la verdad que no guardo ningún recuerdo, no me llegó a marcar, aunque también pienso si podría llegar a ser porque no lo cogí en la edad adecuada, me lo apuntaré para "releer", pero para mí será como si fuera la primera vez.

    Un besiño

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    1. Es muy bueno, pero hay que saber entender su simbolismo. Quizá de mayor te guste más.
      ¡Gracias por tu tiempo!

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  5. Gracias por pres(en)tarme al libro y ayudarme a entenderlo sin destriparlo, a descifrarlo sin destruirlo. Si más o menos esas eran tus intenciones... Misión cumplida.
    Aunque el libro fuera escrito hace más de medio siglo, nos veo más necesitados de su crítica ahora que entonces (echo de menos en las aceras las sonrisas de las redes sociales).
    Me enamoraron la sinceridad del protagonista y el valor del autor. Sus pensamientos son lo suficientemente afilados como para desgarrar ese velo asqueroso de falsedad con el que nos vestimos a menudo y devolvernos a la realidad desnuda; por lo menos durante su lectura. Supongo que todos terminamos asqueados de hipocresía, pero nadie sabe enfrentarse a su imperio.
    Si Salinger quería escribir uno de esos libros que cuando acabas de leerlos piensas que ojalá pudieras llamar por teléfono a su autor... Misión cumplida

    Gracias de nuevo, esperando por nuevas recomendaciones.

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    1. Hermosa evidencia de nuestras disertaciones filosóficas nocturnas. Siempre es un placer divagar contigo, ya lo sabes. ¿Quién sabe si de esta dualidad intelectual nacerá algún día un Salinger? Por lo pronto, sintámonos honradas de poder disponer de sus palabras para enriquecernos de ellas a su salud.
      Saludos de una Snob Salada.

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Mi tiempo es cada vez más escaso. En ocasiones siento que, en lugar de pasar normalmente, me pasa por encima. Y claro, si le añadimos el hecho de que no tengo el placer de disponer de un inquieto conejo blanco que se encargue de mi puntualidad, la situación se agrava. No obstante, que no siempre tenga ocasión de responder a todos los comentarios, no significa que no los lea y aprecie. Agradezco infinitamente que haya personas que, como si leerme fuese poco, dediquen parte de su tiempo, aunque sea una porción pequeña, a comentar sobre mi contenido. Puede que ellos sean de esos pocos privilegiados a los que el Maestro Hora ha desvelado sus secretos. Yo, por mi parte, tendré que seguir buscando a mi conejo blanco. Cuando lo encuentre, tened por seguro que aquí estaré, puntualmente. Al menos hasta que vuelva a escaparse...